Empecé tocando en el RESTAURANTE DE MI FAMILIA. Mi hermano, que ya estaba en esto profesionalmente,
me enseñó lo básico: cómo mezclar, cómo leer los BPMs, cómo dominar los graves.
La idea era sencilla: el restaurante organizaba conciertos en directo los fines de semana y alguien tenía que
pinchar después para que la gente no se fuera nada más terminar la banda. ESE ALGUIEN ACABÉ SIENDO YO.
"AL PRINCIPIO ERA AYUDAR AL NEGOCIO FAMILIAR. PERO AL VER LA PISTA LLENA, ME ENGANCHÉ."
Empecé a tomar cursos en serio, a invertir en equipo, a estudiar qué funcionaba y qué no. Tres años después dejé el restaurante y esto pasó a ser mi único trabajo.
Ahora toco principalmente en clubs y festivales por MADRID Y SEGOVIA. En Madrid he pasado por sitios como Despecho, Maumau, Greace o Komodoro, y en festivales como La Pinilla, donde he compartido escenario con DJ Nano, Alvama Ice, JP Candela, Omar Montes y Les Castizos.
También hago eventos privados y fiestas de pueblo, que es donde más te curtes porque el público es completamente impredecible. He tocado para 50 personas y para 3.500, en salas con acústica perfecta y en plazas donde el viento se lleva la mitad del sonido.
He colaborado con marcas como Milkshakes, Pedro Gómez y José Cuervo, y sigo creciendo: el objetivo es afianzarme en las grandes discotecas de Madrid y en los festivales que marcan la escena.
Lo que aprendí pinchando después de bandas en directo es que la música tiene que SEGUIR FLUYENDO. Nada de cortar el rollo, nada de bajar la energía de golpe. Esa mentalidad la sigo aplicando: entender qué necesita la gente en cada momento y dárselo sin que se note el cambio.
Llevo ya un tiempo viviendo solo de esto y el objetivo es claro: seguir creciendo, tocar en sitios más grandes, consolidarme en las principales discotecas de Madrid y en los festivales de referencia de la escena nacional.
